Al sur de la frontera, al oeste del sol de Haruki Murakami.

“En el instante en que ella bajó del coche, mi mundo perdió de golpe todo sentido”

Por: Lucía Camacho

Hajumi es padre de dos niñas, está casado y es dueño de un exitoso bar de Tokyo, llamado Robyn’s Nest. Cuando Shimamoto, su amiga de la infancia y primer gran amor, reaparece de golpe en su vida, todo su mundo pierde el sentido; él pierde el contacto con la realidad y se entrega sin dudarlo a ella.

En una de tantas cavilaciones de Hajumi, nos presenta su infancia en una calle de clase media, en donde todos deben tener un auto, un perro y varios hijos; todos, menos su familia; él es hijo único y objeto de burlas por parte de los demás niños por la misma razón.

La única amiga que tenía era Shimamoto, una niña muy peculiar, extremadamente culta a pesar de su edad, con una belleza que le provocaría tener a todos los niños de su escuela a sus pies, si no fuera porque cojeaba. Caminaba un poco lento, se cansaba muy rápido, no podía hacer deporte, lo que ocasionaba el hartazgo de los demás.

Poco a poco se les hizo costumbre caminar juntos a casa de Shimamoto y en la sala escuchar y cantar una y otra vez “Al sur de la frontera” de Nat King Cole. Hajumi, sólo ahí se sentía cómodo, se sentía en casa, se sentía comprendido. No se sentía solo.

Al crecer, Hajumi se mudó de vecindario y a pesar de prometer siempe ver a Shimamoto, nunca lo hizo. Como cualquier varón adolescente, sus preocupaciones y objetivos se centraban en las mujeres. En la preparatoria conoció a Izumi, una chica de familia y tímida cuyo mayor miedo era perder a Hajumi. Pronto descubrió que aunque lo tuviera el se entregaba en cuerpo a otras mujeres y le pertenecía en alma a Shimamoto.

Poco sabía Hajumi que al herir a los demás de rebote se hería él mismo. Durante sus años adultos, nunca pudo estar con alguien y alejar la imagen de Shimamoto. Siempre estuvo solo, siempre él y el recuerdo de Shimamoto.

Cuando conoció a Yuyiko, por casualidad, su mediocre y solitaria vida dio un vuelco. Repentinamente el padre de ella, un reconocido corredor de bienes raíces, le ofreció el dinero y el espacio para que abriera su bar, transformando a Hakumi en un exitoso hombre de negocios. Ahora su vida, consistía en recoger a sus hijas de la guardería, hacer el amor con su esposa, recibir el dinero del bar e irse de vacaciones. En todo ese tiempo, Shimamoto no existió, como si todo lo vivido fueran las páginas de un libro que ya había quemado tiempo atrás.

Un día, trabajando en el bar, como usualmente hacía, una mujer extraordinariamente hermosa entró, pidió una bebida y se sentó sola. Hajumi no lo podía creer. Era ella, aquella imagen que lo arropaba por las noches, aquél recuerdo que tantas veces le impidió entregarse a alguien más. Quería hablarle, saludarle, pregúntarle sobre su vida. No pudo. El sonido no salía de su boca, así que se limitó a observarla, a recorrerla una y otra vez con la mirada. Recordó todas y cada una de sus expresiones, de sus manías. Fue ella quien se acercó y le pidió que la recordara; pero en realidad nunca la olvidó. Nunca se fue.

Después de varios encuentros furtivos, que incluyeron una salida a escondidad a un lago en las afueras de Tokyo, en donde su relación los llevó al punto de dejarlo todo y fugarse a una vida juntos. Shimamoto regresó para desecharlo, lo utilizó como quiso. Rompió en él la tranquilidad que tanto le había costado fundar. Desde ese momento, Hajumi, que lo había apostado todo y lo perdió en un momento, abandonó su cuerpo y lo dejó para no volver atrás.

¿Cómo se puede herir sin saber que lo haces? La pasión que algún día encendió lo más profundo de nuestra alma, esa sensación que promete despojarte de todo, alejarte de tu misma humanidad y unirte en espíritu con alguien más.

Una historia de alguien que repentinamente gana y a su vez lo pierde todo, su ser, su realidad, sus pensamientos, sus pasiones. Alguien que lo sintió todo, alguien que eun un arrebato de pasión abrasó la carne del otro y que se ve obligado a regresar a lo mundano, a la rutina, a lo mas monótono, a lo detestable de la vida, a lo ruín, a la miseria.

Altamente recomendable comenzar a leer a Haruki Murakami con este libro. Es simple, te envuleve y te lleva a la historia que cuenta. La vives con ellos y la sufres con ellos.

Twitter: @luchiacamacho

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