Después de Lucía y la impotencia.

Por: Lucía Camacho

Hoy me siento impotente, ¿la razón? Recién vi “Después de Lucía” la película de Michel Franco que desde su triunfo en la categoría “Un Certain Regarde” o “Una Cierta Mirada” en el Festival de Cannes, ha levantado grandes expectativas, prometiendo incluso una nominación al Oscar y como la esperanza muere al último, la codiciada estatuilla.

Ahora bien, mi molestia es la siguiente, si bien “Después de Lucía” no es un film enteramente sobre el bullying (toca otros temas) sí es lo que más te hace sentir. El acoso hacia la protagonista, te hace estremecer, te provoca levantarte del asiento y defender a patadas y arañazos a la pequeña.

¿Qué haces? ¿Cómo lo controlas? El sentimiento que te deja la película dura mucho en esfumarse. El problema es que no hay con quién te desquites. Esos personajes son ficción. ¡Ojalá el tema también fuera ficción!. No sólo en los adolescentes se da el acoso, se puede sufrir en el trabajo, en el metro, en la calle ¿Y por qué? Porque pretendemos conocer a alguien con sólo mirarlo ¿Qué nos hace creer, que molestar hasta el punto de la humillación a alguien, está bien?.

Desde el momento en que nos deshumanizamos y nos cosificamos, no somos más que un estereotipo; y es eso lo que nos da acceso a la burla, las bromas excedidas y la humillación. No hay cosa peor que dejar de pensar que todos somos seres humanos que sentimos.

La falta de acción, la escasez de información, el apoyo nulo que recibimos de las figuras de autoridad, orillan al silencio; silencio que mata el alma y nutre la burla de los demás. Las etiquetas son el peor de los males, “la perra”, “la puta”, “la loca”, “el maricón”, son adjetivos que se han hecho comunes, a pesar de la connotación que bien sabemos, le damos.

En lo personal, creo, no sufrí bullying, a menos que haya reprimido esos recuerdos, es algo que no tengo grabado en mi memoria. Los chavos de ahora, la tienen muy difícil. No se pueden equivocar, perdieron ese derecho en el momento en el que cada celular tiene una cámara de vídeo e imagen incluida. Cualquier error, se reproduce miles o millones de veces, convirtiéndolos en objeto de mofa y burla de los demás.

Por último, me quedo con la fuerza del personaje principal y me quedo, con Lucía que nada vio y nada sintió.

Twitter: @luchiacamacho

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