The Strokes: Retomando los orígenes

LA CUEVA DEL ERMITAÑO

Por: José Iván Ruiz Trejo**

El año es 2001. En MTV (cuando todavía parecía un canal de música, aunque ya se estaba perdiendo en los anales de los programas de niñas embarazadas y series de adolescentes estúpidos norteamericanos) aparece un video casi salido de finales de los ochenta. El nombre de la canción “Last Nite”. El grupo: The Strokes.

La forma en la cual el vocalista Julian Casablanca, prácticamente hipnotizaba la pantalla, el rugir de la guitarra de Albert Hammond Jr. y el acompañamiento de Nick Valensi retumbaban en tu cerebro, mientras que la batería de Fabrizio Moretti y el bajo de Nikolai Fraiture hacían que te levantaras del lugar donde estabas sentado para mover la cabeza. Era perfecto.

Para mi generación, The Strokes significó el golpe letal a un letargo de nueva música que todo el mundo estaba esperando. Un mundo musical plagado de estrellitas pop, “Boy Bands”, New Metal disfrazado de Hip Hop y un mundo plástico que todavía no se podía sacudir aquella ola noventera de colores chillantes. The Strokes eran algo completamente distinto.

Y era algo completamente distinto porque parecían bastante originales. Se vestían muy desgarbados, tenían los peinados de las bandas setenteras y la actitud… creo que la actitud fue lo más importante en este grupo neoyorkino. Era un “no me importa si no se ve cool”. El sonido que recordaba tiempos mejores pero al mismo tiempo era algo nuevo… algo que parecía tuyo.

Pasaron ya casi 12 años del lanzamiento del primer disco de The Strokes llamado “Is this it” producido por Gordon Raphael. De ahí han pasado tres discos más que reforzaron la leyenda de la banda. Aunque siendo honesto, el más reciente disco “Angles” (2011) no fue del total agrado. La banda no se oía como antaño. Parecían cansados y sin ganas para estar de nuevo en la escena. Todo era muy forzado.

Pero parece que de nueva cuenta quieren volver a sus raíces. Los dos sencillos que han sacado para su más reciente producción que se llamara “Comedown Machine” han sido bastante aceptables, y por lo mismo igual de raras. “One way trigger” tiene un falsete bastante particular de Casablanca y “All the time” sigue la escuela de los primeros discos.

Todo un reto para un grupo que no quiere seguir dando una mala impresión. Y nunca la ha dado, a pesar de tantos detractores que, desde su llegada, han dicho que son solamente un producto de la mercadotecnia. Cuando en realidad estaban tan alejados de ella que siguen siendo sinónimo de la cultura fachosa de los amantes de indie rock (si se le puede llamar así de nuevo).

Se puede augurar otro nuevo rumbo a The Strokes, que han tenido que pelear incluso con los mismos fans que, disco con disco, les recrimina que ya no suenan con la misma intensidad ni sonido. Una banda tiene que seguir con sus ideales o muere. The Strokes ha pasado por todas las fases de un grupo musical que perdurara para siempre, y eso es lo que sucederá. Excelsior.

Twitter: @eldesconocido

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