“Pablo, grábalo todo. Por tu puta madre”

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Lucía Camacho

@luchiacamacho

Una simple reportera en busca de la nota para el programa “Mientras usted duerme”, le pide ayuda a un grupo de bomberos para grabarlos y así llevar su historia a la televisión. Nada interesante. Nada relevante, pero por lo menos hay algo qué grabar.

Unas pequeñas entrevistas a los valientes hombres, otras tomas en el comedor. Un poco del cotilleo que se vive noche a noche en la estación, prometen ser una velada bastante aburrida.

Cuando la campana de la estación suena y les anuncia un siniestro, los enviados del programa no pueden evitar sentirse emocionados ante la prometedora situación. Un edificio antiguo, con enormes escaleras de mármol y departamentos inmensos remontan a las viviendas del Centro Histórico de la Ciudad de México. Los inquilinos pudieran ser de cualquier parte del mundo: todos se vuelven hostiles ante la desesperación y la impotencia.

Unos inmigrantes chinos que se convierten el blanco de sospechas. Una madre asustada con una hija enferma. Un hombre soltero y solitario. Una pareja de ancianos que no recuerdan ni el número de su departamento y el administrador del edificio se encuentran reunidos en el lobby del lugar para recibir a los bomberos y apuntarles en la dirección del hogar de la señora que se ha vuelto loca.

Dos policías ya se encuentran en el lugar y por alguna extraña razón que no se llega a resolver y que al final, ya no importa, llaman a los bomberos para ayudar. La anciana ha perdido la razón, mordió a su vecina y no se tranquiliza, ataca a todo aquel que se acerque.

Uno de los policías se convierte en su víctima. Una mordida en el cuello amenaza su vida, pero ya no pueden salir. De la nada, las fuerzas especiales españolas tienen el lugar rodeado y tienen órdenes de disparar a quien intente escapar. ¿Qué los llevó allí? ¿por qué disparan? ¿qué hay adentro que los hace tan temerosos?.

La cámara, bajo instrucciones precisas de nunca presionar el botón de stop, muestra como uno a uno los protagonistas se van transformando en algo ¿zombies?. Un enviado especial les ofrece la única explicación que puede existir en una situación de esas: un perro regresó de la muerte, con un comportamiento muy agresivo (estilo Cementerio de Mascotas). El dueño es uno de los inquilinos del edificio y puede estar infectado.

Muy al estilo de La Bruja de Blair , pero sin tanto mareo. La cámara sigue los eventos de la noche, desde la primera mordida, hasta el desconcertante final. Sangre derramada, personas infectadas de un virus desconocido y oscuridad que sólo puede atraer maldad, te tienen prendido toda la cinta.

Puro maquillaje, nada de efectos especiales le dan un toque más real. Javier Botet, conocido por el rol de Mama, película producida por Guillermo del Toro, te desquicia con su presencia; simplemente no puedes creer lo que estás viendo. No puede ser real.

La única, pero muy desesperante desventaja, es el audio o mejor dicho, el acento español. En ocasiones no se entienden los diálogos, hablan muy rápido y pierdes el hilo de la conversación. Los gritos de la reportera no ayudan. Si no eres español y no convives con muchos españoles, te será muy difícil seguir el diálogo, pero no se preocupen, los sustos no los verán venir y los gritos les saldrán uno tras otro.

Muchísimo mejor está versión, la original; en Estados Unidos se hizo Cuarentena protagonizada por Jennifer Carpenter (Dexter) y no le hace justicia a lo hecho en España.

Si quieren dormir con “el Jesús en la boca” y con miedo de pararse de la cama, búsquenla.

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