Reseña: ‘The Lone Ranger’

Alonso Valencia
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Fue una gran sorpresa ver el fracaso de taquilla que resultó El Llanero Solitario para Disney, con tan sólo veintitantos millones de los más de 200 que costó la producción, pero es aún más sorpresivo ver cómo es que se hunde dentro del público, el agrado por Johnny Depp.

Probablemente es que se estrenó en una muy mala semana, o que la idea en general de una reimaginación de las clásicas transmisiones de radio, y la serie de TV consecuente del icono de los 50’s, nunca haya atraído al público desde un principio. Lo cierto es que es considerable ver la cinta de Disney como lo que es, un mero espectáculo creado con la principal finalidad de entretener al público sin ir más allá dentro de los estándares de la industria del cine.

Es indiscutible que la presencia de Gore Verbinski y todo el equipo de Pirates of the Caribbean, es más que notoria en el largometraje; y es que hay demasiadas cuestiones que se repiten, lejos de la marca distintiva del director.
Armie Hammer (The Social Network) protagoniza como John Reid, un hombre basado en las leyes y la justicia que regresa al pueblo que lo vio nacer sólo para ser participe en la muerte de su hermano, y un viaje espectral que lo regresará a la vida con la ayuda de Johnny Depp en el papel de Toro (o Tonto, como gusten).

Reid y Toro deciden emprender un viaje en busca de Butch Cavendish, interpretado por el talentoso William Fichtner, un villano que gusta de devorar los corazones de sus víctimas, y que está involucrado en un plan aún más grande relacionado con la búsqueda de plata y la invención e introducción del ferrocarril en el viejo oeste.

Ahora, es más que obvio que el nombre de Depp resalta entre el galardonado reparto, que incluye a Tom Wilkinson y a Helena Bonham Carter, pero la cuestión primordial se basa en el balance entre los dos protagonistas, siendo más que obvia la preferencia no sólo del público, sino de los mismos productores por el ya mencionado.

La principal problemática es la misma, ya que Depp en conjunción con Verbinski, Terry Rossio y Jerry Bruckheimer, lejos de ser el gran atractivo de la cinta, parece una mezcla para el desastre y un cliché del cual toda la industria se ha cansado.
Personajes como el de Bonham Carter salen sobrando y no aportan nada a la cinta, siendo sólo un hueso lanzado para atraer a los fans del equipo repetido por Tim Burton, film tras film.

Armie Hammer es opacado prácticamente durante el largometraje completo, y no precisamente por sus dotes histriónicas que logran reflejar a un actor preparado para las grandes ligas, sino por el mismo guión que retrata su papel como el de un pelmazo, al lado del carismático Toro.

Es increíble, pero lo que deja de mal sabor de boca de The Lone Ranger, es que Johnny Depp se quedó encasillado en el personaje del Capitán Jack Sparrow, aspecto que se hace presente cuando no puedes dejar de ver a Sparrow disfrazado de indio y en un ambiente totalmente diferente.

El gran esfuerzo que hace el actor también es notable, ya que en otras tantas ocasiones, olvidas al personaje de Piratas del Caribe, y logras ver a un nuevo personaje, digno de la grandiosa lista de la musa de Tim Burton.

Cuestión que parece indicar que lejos de ser elección de Depp, no es más que un fallido intento de los productores para regresar a Sparrow a la pantalla grande y generar millones de dólares, que esta vez nunca aparecieron.

Dejando esto de lado, es indudable que The Lone Ranger fue hecha con fines palomeros, es una aventura de pies a cabeza que cuenta con tintes dignos de cintas como Indiana Jones. Es por eso que desde el principio dejaba notar que el film no es para tomarse en serio.

La película balancea narrativa con acción a niveles extremadamente predecibles, si han visto una buena dosis de cine, sabrán lo que pasará desde los primeros minutos, con uno o dos twists que saldrán sobrando.

Las escenas de acción son extremadamente bien ejecutadas, y cuentan con el toque Verbinski que logra añadirle una pizca de emoción substancial, siempre con una gran porción de comedia.

El error del director es que la parte de comedia opaca en general al film, ya que ni siquiera el mismo protagonista logra tomarse en serio con escena tras escena hecha solamente con la finalidad de hacer reír al público. Ya llegando al clímax de la superproducción, parece tedioso ver que la secuencia final no es más que otra larga lista de casualidades en las que Hammer y Depp sobreviven de manera chusca a todo lo que les sucede.

La cinta en general nunca logra destacar gracias al sobreexplotado uso de la comedia, haciendo más que un simil a la saga de Piratas del Caribe por donde se analice.

El aspecto que siempre sobrevive gracias a este equipo, es la ambientación, así como el diseño de producción, vestuario y arte, cuestión que definitivamente aumenta la calidad de la película, con escenarios y sets espectaculares que dejan cierta marca para El Llanero Solitario dentro del inmenso imaginario de Disney.

La fotografía de Bojan Bazelli no se queda atrás y nos muestra un bello viejo oeste, bastante alejado a lo que reflejaba el spaghetti western.

La música de Zimmer desafortunadamente no sobresale gracias a la repetitiva obertura de Guillermo Tell, que lejos de servir como homenaje a la serie radial y televisiva de El Llanero Solitario, opaca el soundtrack y sirve para exagerar mucho más las secuencias de acción de la película.

Este nuevo intento de Walt Disney Pictures por revivir a uno de los iconos más antiguos seguro quedará perdido en los anales de la historia gracias al inmenso parecido con la serie de Piratas del Caribe, pero es indudable que la cinta producida por Jerry Bruckheimer, logra con su cometido, y no es más que una entretenida aventura de dos horas y media que además logra traer de vuelta el difícil tema de la masacre de los nativos americanos simplemente por aras del “progreso”, aspecto que debe de ser admirado por parte de la casa del ratón gracias a esa verdad incómoda que siempre ha resultado para los norteamericanos.

The Lone Ranger es una cinta hecha para toda la familia que no debe de ser vista por algo más de lo que simplemente no es, un divertido y hermoso viaje dentro del viejo oeste, que nunca apunta para ser un gran western, ni una obra maestra de la cinematografía universal, sino una de esas “viejas” películas de aventura que parecen haberse extinto de las carteleras y del gusto de las audiencias y la crítica en general.

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