‘Lovelace’: El morbo quedó solo en un simple suspiro…

foto opinión ivan 2

 

 

Por muchos motivos, sabemos que la película pornográfica por excelencia es “Deep Throat” de 1972, y también sabemos que la primera gran actriz porno, la que tenía ese “particular” don con el sexo oral se llamaba Linda Lovelace. La cinta fue todo un éxito en el cine comercial (la primera de corte triple equis en estar en cines comerciales y sus funciones solo se daban después de la medianoche) y empezó un boom de filmes similares como lo fue “Emmanuelle” (1974) o incluso con la etiqueta artística de “Bilitis” (1977).

Se pueden contar muchas historias alrededor del suceso de “Deep Throat”, desde las demandas de grupos ultraconservadores pidiendo que se quitara la “obscenidad” de las mentes sanas, el apoyo de Hugh Hefner a que se abriera el erotismo en los cines comerciales e incluso como el gran filtrador de información del escándalo de Watergate (por la cual Richard Nixon dejaría la presidencia en 1974) se hiciera llamar “Deep Throat” de la cual hubo una gran cinta llamada “Todos los hombres del presidente” (1976) con Dustin Hoffman y Robert Redford.

Pero sobre todo, y que se descubrió algunos años después, fue las declaraciones de Lovelace (que en realidad su nombre era Linda Boreman) quien denunció toda una red de prostitución, maltratos y malos manejos de dinero en la industria del cine porno. Más que nada, culpo mucho a su ex esposo Chuck Traynor  de meterla en el negocio y explotarla laboral, física y psicológicamente. Se convirtió en una activista anti pornografía y murió en el 2002 al tener un grave accidente automovilístico. Tenía 53 años.

El redescubrimiento de esta fascinante pero triste historia fue primero recopilada por el documental “Inside Deep Throat” (2005) dirigido por Fenton Bailey y Randy Barbato, con declaraciones de casi todos los involucrados en la producción de la cinta. Fue tal el éxito del documental que muchos cines independientes volvieron a reproducir la cinta y fue todo un éxito. Eso impulso a Hollywood a comprar la historia de la chica que se volvió leyenda y hacerla una biopic.

Así fue como ahora tenemos “Lovelace” (2013) de los directores Rob Epstein y Jeffrey Friedman y estelarizada por Amanda Seyfried como Lovelace, Peter Saasgard como Chuck Traynor y una multifacética Sharon Stone como la madre de Linda, Dorothy Boreman. Solamente toma ciertas partes de la autobiografía de Boreman y se centra mucho en la producción de “Deep Throat”.

Linda Boreman conoce a Chuck Traynor quien, después de sacarla de un ambiente familiar hostil y con toda una pila de deudas causadas por drogas, la obliga a participar en cintas pornográficas, siendo el proyecto de “Garganta Profunda” el más importante, lo que la hace una estrella ante todos, pero una mujer maltratada y

De inicio, la película cuenta con una gran ambientación, por eso no podemos negarle nada, pero al pasar los minutos iniciales te das cuenta que una cinta de Hallmark o HBO está mucho mejor encausada en el guión, que tiene hoyos, es inconsistente y a veces esta mas hueco que nada. Pudieron entrar más en ese ambiente familiar hostil, en aquel hueco profundo, insensible, casi imperceptible que no dejaba ser feliz a Boreman.

Seyfried se ve acartonada en muchas partes de la cinta, por mucho que imprima ese dolor que Traynor le impone, no nos llega a conmover, y eso en una biopic donde la protagonista esta en un vórtice de maldad decepciona. Incluido también al mismo Saasgard, quien se ve coherente con el personaje en unos puntos, pero en otros parece un villano reventón traumado que con una pistola que parece de juguete, puede hacer que Lovelace haga lo que se le plazca, bufonesco.

La única que logra en realidad conmovernos y aplaudirle del suplicio de malas actuaciones (incluida la de James Franco como un Hugh Hefner en drogas, Hank Azaria como Gerry Damiano, ChloeSevigny a quien le cortaron la inspiración y el peor imitador de Sammy Davis Jr.) es Sharon Stone. Se le nota las tablas actorales a la veterana actriz y en las escenas en las que aparece la pantalla brilla ante una mediocridad pesada. La cinta se diluye mientras avanza y al final te queda un sabor seco, de piezas faltantes que no te supieron explicar bien.

Un gran problema de cintas que se hacen con dos directores es que, a menos que seas los Watchowski o los Cohen, se nota totalmente que escena hizo quien. Y ni siquiera tratan de disimularlo, mal editada, mas post producida, escenas mal elaboradas técnicamente. Un desperdicio. En serio, si Amanda Seyfried estaba temiendo porque el papel de Lovelace la iba a marcar por los desnudos o el sexo, mejor que le piense por la pobre calidad actoral que tuvo en este proyecto.

Calificación: Mala, en dirección en actuación y en pensar que la vida de Linda Lovelace, con todas las autobiografías que tuvo (cuatro en total) no puede haber un guión digno. Simple, una pésima película con desnudos por delante.

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