“Blue Jasmine” y la magia de Cate Blanchett

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Woody Allen lo volvió a hacer de nuevo. Realmente las últimas películas del director estadounidense habían sido solo del agrado solo de los fanáticos que lo han acompañado durante su larga y basta carrera. El tipo de 78 años sigue logrando una frescura y cotidianidad como hace 30 años. Las ideas siguen fluyendo en su mente tan claras que parece que ayer hizo la gran “Annie Hall” (1977) o “Sueños de un seductor” (1972).

Para “Blue Jasmine”, el neoyorquino nos sitúa en dos cronologías distintas de la misma persona, la de Jasmine (Cate Blanchett) una mujer casada con el estafador llamado Hal (Alec Baldwin) quien ha basado su inmensa fortuna moviendo el dinero de las personas de forma no legal. Nuestra historia nos lleva a dos personalidades de esta Jasmine: la que lo tiene todo y lo que lo ha perdido todo.

Y ahí es donde viene lo interesante de la cinta. Mientras lo tenía todo en el sentido de casas lujosas, coches, vida social y hasta un hijo, la parte donde la pierde es donde ha caído en la casa acomodada de su hermana Ginger (Sally Hawkins) una mujer que parece caer con estereotipos italianos de poca monta y con sus dos hijos. Dos historias que pueden ser diferentes en todo momento se entrelazan tan sutilmente y tienen ese tremendo desenlace trágico, típico de Allen y su obsesión por esos personajes de actitud dispar e insana mentalmente.

Lo variado de los personajes secundarios a veces son lo más inspirador de las cintas del estadounidense. Vemos los arquetipos del novio/esposo controlador y manipulador. Del infiel empedernido. De la mujer dejada de los hombres brutos y sobre todo de este tipo de fémina que hace como que no pasa nada y que lo tiene todo controlado por el dinero y por la suposición de que su esposo le dará todo.

Y el personaje de Jasmine es todo un gran caso de una mujer que va perdiendo la capacidad de mantenerse cuerda. Todo parece en contra de lo que tenia perfecto. Y el progreso de su crisis se refleja en todos los aspectos de su comportamiento. Se nota su torpeza al querer encajar en un nivel social al que nunca ha estado acostumbrada. A ver que el mundo real estaba tan alejado de ella como su mismo estatus social.

Es por ello que cada vez que quiere volver al mundo real, Jasmine (de nombre real Jeanette) pone ese muro en el cual hasta vivencias pasadas se reviven en plena calle y con gente mirándola como lo que parece ser su locura. Y se revive también el fantasma de las acciones de su esposo, de lo que creía tan estable y que se esfumo con la policía y los abogados.

Cate Blanchett es la mejor actriz del momento. No puedo imaginar a nadie mejor que ella para este papel y nadie mejor que Allen para dirigirla de manera magistral. Escena por escena vemos el cambio radical de una mujer cuerda a una con extremos problemas en la cabeza. El cambio del porte de alguien de mundo a vagar por las calles hablando sola hacen que su actuación sea lo más magistral del año que terminó.

Vale la pena entender como Blanchett puede explotar de un momento a otro y de repente cambiar la conversación a algo tranquilo pero perturbante. Su transformación que va hasta a lo físico conmueve, impresiona e incluso te hace sentir una empatía bastante inusual. No quieres ser ella, pero al mismo tiempo no la puedes culpar de sentirse así, después de lo que provoca con sus juegos y mentiras. Una nominación y premiación al Oscar segura para una intérprete que cada vez que sale en cualquier cinta hay que ponerle atención. La forma en cómo conecta contigo es simplemente excepcional.

Y resaltar el trabajo de Hawkins como Ginger. Genialmente deja que Blanchett tenga todo el peso del filme pero cuando necesita saltar al ruedo es el complemento ideal, y su propia historia tiene bastante sinsabores que podría ser parte de un estudio sociológico sobre relaciones fallidas.

Puede ser que veamos también a una nominada como Mejor Actriz de Reparto. Simplemente la combinación de excelentes y grandes resultados.
Y no dejar atrás también al reparto que acompaña a Blanchett (porque solo es eso, tratar de no opacar lo que no puede ser opacado) gente como Louis C. K. o Andrew Dice Clay que tienen tremendos momentos en la cinta. Y para nada olvidar al gran Alec Baldwin como el defraudador Hal, quizá ya captando la esencia de sus personajes anteriores y teniendo una personalidad que rebasa a las caracterizaciones que le tocan, pero lo logra. Incluso puede ser otra nominación a Mejor Actor de Reparto.

Para concluir, podemos decir que empezamos a ver grandes apuestas en el cine este principio de año. No dejen de verla, va a ser una de las nominadas segura al Oscar por Mejor Película y se lo merece. Justo lo que el público adulto quiere cuando va al cine. Pero sobre todo, vale la pena ver el histrionismo natural de una actriz que nació para hacer grandes papeles. Cate Blanchett ha sellado su paso a la inmortalidad del celuloide, y nadie debe de dudarlo ni un solo segundo.

Calificación: Excelente. Buen cine de calidad el cual jamás hay que despreciarse y traten de apurarse mientras este en cartelera. Nominada segura en la próxima temporada de premios.

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