Cuando las palabras sobran para entender a Arvizu

foto opinión ivan

Prender la tele y sentarse a ver caricaturas es la rutina más antigua de un niño desde hace casi 70 años. La admiración que uno pueda tener ante una serie de televisión o caricatura proviene de lo que ese recuadro te pueda proveer. Y en mi caso, las caricaturas fueron parte fundamental de mi infancia desde que nací. No hacía otra cosa antes de la tarea o de limpiar mi cuarto que no fuera poner mis programas favoritos para desayunar, comer o cenar.

La era de finales de los ochentas hasta mediados de los noventas estuvieron plagadas de grandes series animadas. Pero también fueron parte de muchas retransmisiones de dibujos animados clásicos, ya sea “Looney Tunes”, “La Pantera Rosa”, “Tom y Jerry” o “Los Supersónicos”. Pero una de mis grandes favoritas siempre fue “Don Gato y su Pandilla”. La historia de ese gato que timaba a quien pudiera y que tenía siempre las tretas adecuadas para despistar a los demás me fascinaba de principio a fin.

Mi personaje favorito siempre fue Benito Bodoque. Ese gato azul panzón que tenía una voz aguda me hacía carcajearme hasta morir por lo despistado e ingenuo que era. Siempre fue el compinche más leal de Don Gato y muchos de los capítulos (que fueron solo 30) se centraban en cosas que le sucedían a este adorable minino. Siempre adore gags tan geniales como “Alo Hawái”, “El caballo Arabela”, “El marajá de Pocaju” o el capítulo donde encuentran a su doble “Gonzalo”.

Ahora sé que el hombre que ponía esa voz tan maravillosa era la del actor Jorge Arvizu. Su increíble capacidad de humor rápido hizo que los personajes que él doblaba tuvieran un encanto maravilloso. Además de Benito en “Don Gato…” le prestó voz al enamoradizo y desgarbado Cucho, a quién además le inyectó un acento yucateco. Él, junto con el genial actor Julio Lucena, Sergio de Bustamante y Víctor Alcocer hicieron del serial algo increíblemente exitoso en Latinoamérica, mientras que en EUA fue cancelada por su bajo rating.

Arvizu, nacido en Celaya, Guanajuato, fue pilar de los primeros doblajes en español prácticamente en el mundo. Los primeros dibujos de lo que en ese momento se llamaba “Fantasías animadas de ayer y hoy” tuvieron de protagonista su espectacular ritmo en la comedia. Bugs Bunny y el Pato Lucas fueron sus primeros personajes importantes en el mundo de prestar voces.

Pero, mas allá de la vasta serie de personajes que el hombre interpretó (incluidos Felix el Gato, Mandibulin, El Monstruo Comegalletas, Kato en “El avispón verde”, Maguilla Gorilla, el tío Lucas, El Pingüino en la serie clásica de los sesenta “Batman”, etc.) sus dos personajes favoritos eran sin duda Pedro Picapiedra y Maxwell Smart, con los cuales fue fiel hasta el final de ellas.

Pedro Picapiedra era el prototipo del hombre moderno de los cincuenta atrapado en la época de las cavernas. “Los Picapiedra” fue la serie de Hanna-Barbera satírica que trataba de copiar las aventuras de otra serie clásica norteamericana llamada “The Honeymooners”. Una serie infantil que trataba cosas de adultos. Y quizá eso se refleja en la personalidad que el querido “Tata” le impuso al personaje. Una influencia que llegó incluso al segundo padre de familia más reconocido del mundo como lo es Homero Simpson y su intérprete mexicano Humberto Velez.
Pedro tenía bastante de la personalidad de Arvizu. Bonachón, enojón, pero al mismo tiempo con frases que sacaban siempre una sonrisa. Aunque el reflejo es de una cultura estadounidense, el gran actor hizo que toda América Latina se identificara rápidamente con la familia de Piedradura. Ese es un gran mérito que condujo a los dibujos animados para ser retransmitida durante casi 40 años consecutivos.

Y qué decir de Maxwell Smart. Un agente secreto torpe, despistado e incompetente que la suerte lo bendice a cada momento. Con los gadgets mas increíbles del mundo (en los sesenta), el agente de C.O.N.T.R.O.L siempre triunfaba ante los intentos de C.A.O.S. por dominar el mundo. Al igual que con el hombre prehistórico, Arvizu encontró realmente la forma de hacer al personaje original de Don Adams y creado por el genio de la comedia Mel Brooks satíricamente delicioso.

Quizá esta columna no sea el mejor recuento como actor de doblaje o su vasta carrera en el mundo del espectáculo (donde su personaje de “El Tata” en el programa de “La criada bien criada” con María Victoria se volvió clásico al instante) pero si quisiera que fuera un gran agradecimiento a una voz que llenó de alegría mis mañanas y mis tardes todos los días.

Porque “Don Gato”, “Los Picapiedra” y “El Superagente 86” para mi forma humorística de pensar fueron vitales. Todos pensados por diferentes mentes, pero aderezados y quizá complementados por el indescriptible genió de Jorge Arvizu. Así que, este donde esté, muchas gracias por todo.

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