#CC14 Día Dos: Sinuoso camino para el deleite musical

foto opinión ivan

Llegar al segundo día de actividades del Corona Capital fue, de nueva cuenta, como echarse un balde de agua antes de correr a un camino lleno de fango. La lluvia quiso arruinar los primeros actos de ese domingo que tempraneramente se había nublado para después caer estrepitosamente una lluvia cruel como la noche anterior. La ventaja: la lluvia cesó antes de los grandes actos.

Sin embargo, eso afecto a los pocos que quisieron ver a Cut Snake, pero no paro su dulce presentación. Llegue al escenario principal justo cuando Deorro terminaba su dj set prendiendo un poco a los asistentes que estaban mojados y desesperados por el verdadero lodazal que se había creado por las pisadas de ochenta mil personas que se movían como podían.

Nada iba a parar a uno de los actos más esperados (por parte de su servidor) de todo el #CC14: Chvrches salía en tiempo y forma para el deleite de los que pensamos que “The bones of what you believe” es uno de los discos debuts más fortuitos de la historia. La belleza de Lauren Mayberry física y musicalmente pego como un derechazo con los primeros acordes de “We sink”.

La suerte y buena vibra de Chvrches se hicieron sentir hasta en el cielo, que se abrió de tal forma que ya jamás volvimos a saber de las nubes, y hasta un poco de sol salió cuando los escoceses entonaban “Recover”. La verdad es que el pequeño set que llevaban nos dejo con un ansia de mucho más y la hora que nos deleitaron solo nos supo a un pequeño bocado de lo que en verdad pueden hacer.

Era hora de empezar a planear los recorridos mientras St. Vincent se disponía a empezar lo que dijeron fue un gran show en el Corona Light. La travesía del primer dia se repetía pero sin lluvia cayendo sobre tu cabeza. Ahora, el reto mayor era no resbalar en un terreno completamente resbaloso, movedizo y con riesgo de atascarte sin temor. Las masas nos seguían, puesto que ya sabían que el próximo escenario nadie se lo podía perder.

Llegamos al lastimado Doritos para encontrarnos con el increíble riff de “Bumblebee”: Kasabian estaba a punto de prender a la audiencia. La guitarra de Sergio Pizzorno y la voz de Tom Meighan se escuchaba hasta la rueda de la fortuna que se puso como una bonita copia de Glastonbury o Coachella. El acto que mejor se escucho en todo el #CC14 sin duda alguna.

Y los de Leicestershire complacieron a los fanáticos que habían esperado con ansia su vuelta después de cancelaciones y shows frustrados. Desde “Club Foot”, “Days are forgotten” hasta “Fire” que culminó su presentación literalmente encendió todos los sentimientos de la masa que ya no le importaba si pisaba fango, pies o pasto. Uno de los shows que no defraudo ni por un instante.

El traslado de escenario a escenario volvía a ser tortuoso y  te hacia tomar decisiones dolorosas. La mía fue ver a Foster The People para que me diera tiempo de estar en el escenario principal y no perder pista de la banda que todos queríamos escuchar desde hace muchos años. No soy tan fanático de los angelinos pero no puedo negar que dieron un gran concierto. Más allá de “Pumped up kicks” la banda tiene talento y me callaron la boca sin reparo.

Volver al principal fue pesado. El retraso de los actos hacia que, invariablemente, te perdieras el acto de Damon Albarn y el de Beck. De pasada, pude escuchar un  poco de la actuación de Sky Ferreira que superaba las expectativas de muchos quienes ya estaban preparándose para otro acto doloroso de no ver: Metronomy.

Pero nada te iba a parar. Fue ahí, de nueva cuenta en el Corona que alcanzamos a ver un poco de HAIM. Las hermanas estadounidenses fueron de lo más pesado con lo que nos pudimos deleitar. Hasta su veneración de Selena y “Como la flor” fue vitoreada por las miles de personas que ya estaban congregándose para el gran acto.

Todo estaba listo. Mientras The Kooks se oía a lo lejos y los rumores de un espectacular show de Lykke Li corrían por el lugar. Las casi cien mil personas que aguantaron 48 horas de gran música e incansable mal tiempo tendrían su recompensa a las 11:15 p.m. con los acordes de “Supersoaker”… Kings Of Leon volviía a México después de cinco años.

La efervescencia y los corazones llenos de alegría no cabían. A pesar de lo que podría pasar, la civilidad ante uno de los grupos de rock que han salvado al género de la vorágine comercial era impresionante. “Family Tree”, “Closer” y “Pyro” se escuchaban de forma brutal. Los hermanos Followill siguen estando enteros y potentes, aunque han perdido un poco de velocidad y por eso ya no tocan tanto los temas de su primer disco “The youth and the Young manhood” que tenía demasiado salvajismo.

Parecían que se iban con “Notion” y “Use somebody”, pero como acto principal si podían tener encore. Así que, para finalizar algo que no puede describirse, el epítome de su acto fue la trillada pero emblemática “Sex on fire”, lo que concluyó las actividades de un pesado pero satisfactorio festival donde todo sucedió… el clima pudo debilitar los cuerpos pero la música fortaleció el alma.

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